Alumnas… ¿amigas o clientes?

Alumnas… ¿amigas o clientes?

By Stephanie Monzerrat

 

Este es un tema quizás algo difícil de externar públicamente, pero del que se, todas las maestras de cualquier disciplina, hemos hablado y entablado debate. Porque al ser apasionadas de la enseñanza y práctica, queremos ir siempre más allá de la relación Docente-Alumno, tratando de dar lo mejor a esas personas que VOLUNTARIAMENTE asisten a nuestro salón de clases en búsqueda de respuestas y aportaciones relevantes.

Yo suelo asociar esta relación como cualquier dinámica amorosa de pareja, en la cual podemos observar las mismas etapas:

Etapa 1 Enamoramiento:  nos conocemos por primera vez maestro-alumno y somos realmente felices, todo nos parece color de rosa, la maestra ve un lienzo en blanco dispuesto a recibir con amor todo lo que está por venir. El alumno ve a un ser maravilloso lleno de conocimiento que está dispuesto a COMPARTIRLO sin reserva alguna, de esta forma, ambas partes se conectan en un máximo de felicidad infinita

Etapa 2 Relación y Vinculación: el tiempo va pasando y poco a poco vamos conviviendo en el salón de clases, presentaciones, cursos, transporte, etc. Rompiendo ese  hielo  que se genera al estar cerca por vez primera; poco a poco vamos conociendo ese sentimiento de pertenencia, hacia una escuela, una filosofía, una técnica, incluso hacia la  misma maestra como persona.

Etapa 3 Convivencia: llevamos ya mucho más tiempo de estar en constante comunicación e intercambio de tiempo, así que vamos empezando a convivir en espacios más allá de los referentes a la danza, se va gestando una amistad y aprecio. Es este, uno de los momentos cruciales (para mi) dentro de la relación, se preguntarán ¿Por qué? … pues resulta que es en esta transición donde debe ser sumamente importante y claro por parte de ambas tener claro que la amistad no debe llevarse al salón de clases… debemos tener claro cuál es nuestro lugar y dar el respeto que cada una se merece.

La amistad por más fuerte que sea no debe interponerse en el trabajo, de no ser así, se iniciarán conflictos como: malos entendidos, falta de autoridad, faltas de respeto, diferencias de trato, preferencias, etc.

Etapa 4 Autoafirmación: esta etapa es sumamente importante, porque es cuando el alumno ya ha adquirido un buen porcentaje de conocimiento, práctica y teoría acerca de la danza, siendo lo más natural, el nacimiento de la curiosidad y ganas de volar para participar en todo lo que le sea posible.

Este es un parteaguas en la relación… como maestro debes ser lo suficientemente seguro de ti mismo para saber que si has sembrado buenas bases en el amor y el respeto, pero sobre todo reconocer que  tu conocimiento,  aún da para mantener a esta alumna por más tiempo a tu lado o que ya es tiempo de dejarla ir… recordando que “No somos dueñas de las alumnas”

Así sabrás que esa persona podrá ir y conocer nuevos horizontes, pero si las etapas anteriores fueron satisfactorias para ella, siempre siempre regresará a tu salón de clases, llena de cosas para compartir contigo. Cómo dice mi querida alumna-amiga-maestra Patty Diez “para confirmar” y ¡tiene toda la razón! No hay nada más hermoso que ver a tus alumnas ir a otras clases conocer otros maestros y volver al salón y escucharlas decir: ¡ya lo habíamos visto contigo! ¡Confirmamos lo que nos has enseñado! ¡Nos fue muy bien, ya conocíamos la técnica! ¡Fue algo nuevo, pero lo que vimos contigo nos sirvió para fluir! Etc .

Y para ellas, ser lo suficientemente seguras de ti, para saber que por más alumnas que lleguen a tu salón, siempre tendrás un lugar especial para cada una de ellas y que jamás serán remplazadas. Porque cada una nos ha dejado una marca especial en el corazón, así sean 20, 50,100 o 2.

Etapa 5 Colaboración: ¡wow! no hay nada mejor que recibir apoyo de tus alumnas y colaborar ambas en cualquier aspecto de la vida, cuando logras llegar a esta etapa con tus alumnos, puedes decir que hace mucho que dejaron de ser “clientes” para convertirse en amigas y compañeras de vida. Con las que puedes contar porque han demostrado estar contigo en todo momento y lugar siendo leales, respetuosas, amorosas y responsables con su danza, escuela y por supuesto contigo.

En mi caso tengo la fortuna de contar con excelentes alumnas y tres de ellas especialmente que se han convertido en todo lo anterior, Ingrid Aguilar, Paty Diez y Naty Acosta, ahora colaboramos juntas en muchísimas cosas, todas tenemos espacios diferentes y hermosos pero siempre buscamos regresar a nuestro momento para danzar, aprender, chismosear, llorar, lo que sea. Sin embargo, también me ha tocado la otra parte en esta etapa, donde por más felices que fuimos, los proyectos individuales dejaron de unirse y los caminos se separaron, guardando solo el recuerdo de una hermosa relación que concluyó, pero que muchas veces, como en todas las relaciones amorosas, puede haber un “regreso” y nos disponemos a inician nuevamente el camino juntas.

Etapa 6 Adaptación: aquí logramos consolidar la relación docentes-Alumnos que difícilmente se quebrantara ( siempre hay excepciones) es cuando logramos identificar perfectamente a la maestra y sus “alumnas fieles”  , como dice Ingrid, que sabemos siempre están ahí y por nada del mundo cambiarían a su escuela y maestra, porque han encontrado algo más que la relación cliente-proveedor ofrece, han formado una familia de verdad, basada en el respeto la confianza y el amor. En la cual no entra la infidelidad y mala vibra.

 Todo esto suena muy bonito y feliz pero también existe esa clase de  alumna “rara”  (como prefiero llamarlas) que no siempre tiene  la mejor actitud y la podemos reconocer porque es:

*La que va porque le interesa aprender aunque no sienta afinidad contigo.

*La que va a todas las escuelas, pero no pertenece a ninguna.

*La que habla mal de sus anteriores maestras y técnicas aprendidas.

*La que solo va a obtener  información para llevarla a su Maestra actual.

*La que va por curiosidad.

*La que cree saber todo y no acepta correcciones, pero sigue ahí.

*La que va a presumir o hablar maravillas de lo que aprende en otro lado.

*La que se queja con otras maestra de la escuela a la que va.

*La “mentirosilla” que pide descuentos, plazos para pagar, etc. Y después le  ves comprando cosas y de hasta de viaje.

*La que nunca te devolvió un vestuario y/o elemento.

*La que  nunca te pago clases/cursos/boletos, etc.

*La que es autodidacta y te negara infinitamente.

*La que solo va por “conveniencia”.

*La que te pregunta de todo pero jamás va a tus  clases.

*La falsa aduladora.

*La que genera tensión en el grupo.

*La doble-cara.

 

Pero es nuestro deber como maestras darles a todas el mismo trato… cuando lo creamos prudente simplemente permitirles irse y continuar su camino, normalmente estas personas no se quedan mucho tiempo en un solo lado… con mucha cordialidad y respeto podemos dejarlas fuera de nuestros proyectos.

De todas aprendemos y ganamos experiencias,  para saber tener tacto y un correcto manejo de personalidades, al final, terminamos siendo un poco psicólogas, mamás y doctoras. Yo prefiero trabajar con la clase de alumnas “aún más raras”, que se caracteriza por ser:

 

  • La que es puntual
  • La responsable
  • La estudiosa
  • La sincera
  • La fiel
  • La apasionada
  • La que viaja muchos  kilómetros solo por llegar a su clase
  • La que te sigue vayas donde vayas
  • La que está ahí para apoyarte
  • La que no teme decirte cuando cometes algún error
  • La que está abierta a recibir conocimientos y correcciones
  • La que rara vez falta
  • La que avisa si no llegará a clase
  • La que no siente miedo de gritar quienes son o han sido sus maestros
  • La que no sabe reconocer a sus maestros, aunque no hayan sido los mejores
  • La que fomenta el compañerismo y la unión
  • La que te comparte todo lo que va aprendiendo en el camino
  • La que ve en su escuela, compañeros y maestra una verdadera FAMILIA

 

Todos los alumnos que lleguen a nosotros estoy segura que lo harán como clientes en primera instancia, porque se los recomendaron, te vieron en algún sitio, escucharon e ti, por casualidad, por curiosidad, etc.

Después con el tiempo y el avance por cada una de las etapas que mencionamos podrá convertirse en : una alumna, una alumna destacada, una alumna fiel, una amiga,  una hermana.

Los consejos que puedo darles son:

1.- No perdamos nunca el respeto, seamos alumnas o maestras, el respeto debe permanecer en todo momento.

2.- No confundamos la amistad con la jerarquía de maestros.

3.- Como maestras entendamos que No Somos Dueños de las Alumnas.

4.- Como alumna aprendamos a reconocer y respetar el trabajo de cada maestro, el hecho de que no se acople a tus necesidades o ideales, no quiere decir que este mal o no este lo suficientemente capacitado.

5.- Cuando desees ingresar a una escuela o con una maestra, evita hablar de otras escuelas y/o maestras ( bien o mal) recuerda que estás en SU ESPACIO con SUS ALUMNAS, es de pésimo gusto y una falta de respeto enorme para la docente, que hables de otro colega. Si deseas compartirlo hazlo en otro momento y lugar no en su salón de clases, si el tema lo amerita ella será quien de pauta a comentarios.

6.- Si decidiste ser maestra, no dudes entregar el 1000% en cada una de tus clases, eso marcará una diferencia no importa si son alumnas “raras” o “aún más raras” todas merecen lo mejor de ti, serán tus clientes por el tiempo que ellas decidan que así debe ser.

7.-Entendamos que las alumnas son prestadas y que puede llegar otro “amor” y robarnos su corazón, a veces, esperamos mucho de estás personitas maravillosas, pero simplemente las cosas son así… no lo tomemos personal. Démosles esa libertad de ir y venir.

8.- Agradezcamos siempre a nuestros maestros.

9.- Agradezcamos siempre a nuestras alumnas.

10.- No dejemos nunca de ser maestras y alumnas.

 

Para Rakasse

Stephanie Monzerrat

 

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