Alumnas y Maestras: Ética en la danza

Con este tercer artículo concluimos el serial “Ética en la Danza” quise dejar este ítem al último porque es el más importante y el que define la dirección, nivel, ambiente y características de un círculo o comunidad.

Debemos tener muy claro que  los objetivos que cómo alumna o maestra nos planteamos definirán rumbos y acciones, como:

1.- Verdadera calidad de la formación

2.- Tiempo que destinamos a estudiar de forma integral

3.- Nivel de exigencia para nuestros alumnos

4.- Asistencia a eventos de actualización

5.- Difusión de eventos no propios

6.- Relaciones Públicas

Siendo los puntos 1 y 2 los más importantes, para poder autodefinirnos como  una alumna, bailarina o maestra PROFESIONAL, el estudiar una vez a la semana danza por supuesto que no nos ofrece una cantidad de tiempo considerablemente bueno para llegar a ser una buena maestra, olvidamos que esto no tiene fin y que debemos invertir en calidad de aprendizaje y cantidad de tiempo destinado a dicho aprendizaje. Dicho sea de paso este gran afán por ponernos títulos es otro tema definitivamente extenso, que me hace preguntar cosas como:

 ¿En qué momento es pertinente llamarte profesional? ¿qué rubros y características debemos cumplir para llamarnos de esta forma? ¿Quién da esos títulos? ¿Quién establece los parámetros? … Ya lo abordaré profundamente en otra ocasión.

El tener un pequeño círculo de formación muchas veces nos impide tener un panorama diferente y nítido, haciendo que desconozcamos mucha información y diferentes docentes que pueden aportar mucho más a nuestra carrera.

Tomar un curso exprés de X tema no nos hace expertos, mucho menos nos otorga un título con validez oficial, quizás algunos corazones se sientan lastimados pero considero necesario aclarar este tema porque es justo esa mala información la que hace que personas con poco conocimiento pero que poseen un papel empiecen a darle difusión errónea a la danza en general.

No debemos olvidar que el nivel de  conocimientos que cómo maestra tenga será  directamente proporcionales a la calidad de alumnos que voy a formar. Desde la ejecución correcta de movimientos, contextualizacion y performance. Y es justo aquí donde podemos encontrar la respuesta a las ya conocidas y mencionadas frases:  “siempre es lo mismo en todos los show” “la calidad  es pésima” “que aburridos eventos” tristemente todo es un circulo vicioso.

Si en los salones de clases no existe continuidad, compromiso y calidad “aceptables”, ¿cómo pretendemos tener shows con propuestas interesantes y bien ejecutadas? Si seguimos apoyando la mediocridad,  aplaudiendo números deprimentes solo por ser cordiales y “buena onda” con falsas adulaciones cuando lo que estamos viendo no está bien, no es bonito mucho menos artístico…

¿Cómo puedo avanzar si nadie me indica mis errores? ¿Cómo darme cuenta del verdadero nivel que tengo no del que creo que tengo? ¿Cómo crecer si no salgo de mi zona de confort? ¿Cómo crear si todos aplauden lo de siempre?  ¿Cómo evolucionar si soy arrogante? ¿Cómo agradecer una crítica si siento que soy descendiente de Isis?

Basta con ver la reacciones de profesores extranjeros que vienen a impartir curso,  ante la calidad de la mayoría de gente que practica Danza Oriental para darnos cuenta de que lo que estamos haciendo no está del todo bien… preguntarles cómo nos ven no sirve de nada porque lógicamente dirán que excelente, están siendo contratados para trabajar en este país ¿Quién sería tan mal agradecido cómo para hablar mal de quién le está dando trabajo?

Pero sus gestos  estando frente a los grupos no se pueden ocultar ni disfrazar, su desesperación por querer explicar de la forma más sencilla posible y que se ejecute correctamente¡ NO SE PUEDE OCULTAR! Por su puesto qué hay una cantidad de personas muy talentosas en el país que han trabajado mucho dejando el nombre de México en alto en diversas partes del mundo,  pero esa minoría no es la realidad de nuestra Danza aunque no queramos aceptarlo.

Hemos confundido el significado de “todos tenemos derecho a bailar y subir a un escenario” con “no importa cómo dances sube al escenario y punto” . Se nos ha olvidado el gran respeto que este recinto merece y que nos exige una obligación como artistas de dar el 1000% al estar ahí arriba para engrandecer el arte y honrar la danza. No podemos solo subir así “al ahí se va” sin tener una preparación, sin un trabajo integral, sin un estudio  real, cuando dejemos de hacer esto empezaremos a tener shows diversos con alta calidad.

De que sirve ver un show “profesional” con las mismas 10 o 15 personas y grupos de siempre, los que se esfuerzan, estudian, practican, se comprometen, tienen hambre de crecer. Si los demás 40000 eventos que habrá durante todo el año serán lamentables y llenos si, quizás,  pero de familiares de las bailarinas que también ya están cansados de lo mismo, es momento de incluir al público general a nuestros espectáculos, pero para eso hay que tener una propuesta con valor y calidad.

Para poder hacerlo es necesario recordar que una profesora  con ética real no engaña, no felicita la mediocridad, no cree que tiene la verdad absoluta, no demerita el trabajo de sus colegas (aun cuando no comparta la misma filosofía) se esfuerza por dar lo máximo, por ir adelante pasó a pasó, no corre antes de gatear.

Y por supuesto también que una alumna con ética real no critica a su profesora, respeta a todas por igual, reconoce ella experiencia y trayectoria de sus predecesoras, busca el aprendizaje continuo e integral, no genera discordia entre sus compañeras, no traiciona la confianza de sus docentes y mucho menos habla mal de ellos  o los  niega.

Como pueden ver, la falta de ética en cualquier punto desata una ola de circunstancias que determinan la personalidad de una comunidad.

Si mis objetivos como maestra y/o alumna son solo de pertenencia, lógicamente voy a basar mis esfuerzos en mantener y crear excelentes relaciones públicas y es completamente valido, entonces voy a ser ética y honesta en cuanto a lo que ofrezco o busco con la danza. Pasando por alto la calidad, el esfuerzo, las iniciativas, el reconocimiento, etc. Porque no es algo que se necesite para llegar a mi meta.

Tampoco el practicar la danza como hobbie o de forma profesional debe ser una limitante para exigirme ser ético y comprometido con lo que ofrezco y hago. No hay nada mejor que ver las cosas bien hechas por más sencillas que parezcan, hablando en el caso específico de la difusión de la danza es espacios como gimnasios, centros de yoga, escuelas, oficinas, etc. El que se practique como una actividad de sano esparcimiento no quiere decir que tiene que carecer de calidad.

La humildad para reconocer que no somos quizás lo experta y perfecta que nuestra familia y amigos nos dicen es de vital importancia para poder crecer. Reconocer que de YouTube no se puede forjar una carrera, que un curso de 50 horas no me hace experto, que combinar movimientos durante 4 minutos de forma plana y predecible no me hace una excelente coreógrafa, que tener 4 años tomando clases no me hace maestra, que un vestuario Egipcio no me da calidad técnica y que tener muchos likes en redes sociales no me hace una Maestra y Bailarina profesional.

Los consejos que puedo darles esta semana son:

1.- Realicemos un auto examen ético, para saber cómo podemos mejorar y por ende aportar algo positivo al medio.

2.- Ocuparnos realmente por elevar el nivel de danza en nuestro país, quejarnos no cambia nada

3.- Exigirnos cada vez más para avanzar y crecer

4.- No olvidar nunca los valores que están implícitos en el arte y la humanidad

5.- Ser éticos en acciones no solo en palabras seas maestra, alumna y/o bailarina

Para Rakasse

Stephanie Monzerrat

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