Belly Show

Belly Show

Por Stephanie Monzerrat

La Danza Oriental siempre ha tenido tres escenarios de desarrollo, el popular, el de centro nocturno  y el artístico.

En los años dorados se conoció el legendario Casino Badia, cuna de las bailarinas precursoras de nuestra danza, cómo Samia Gamal, Tahyya Carioca, Naima Akef, etc.
Tiempo después el maestro Mahmoud Reda con sus magníficas creaciones completamente pensadas y desarrolladas para el Teatro, cautivaron al público egipcio y al resto del mundo.
Ambos espacios mostraron lo maravilloso de la Danza Oriental, con diferentes enfoques, la misma finalidad: ser un espectáculo de alta calidad sin dejar de ser arte en su máxima expresión. El escenario popular también cambió y nos regalo nuevas formas de expresión como el mahraganat en Egipto.
Los años pasaron, muchos de ellos a decir verdad y la danza ha ido “evolucionando” al compás de nuestra sociedad, dinámica de comunicación, velocidad de difusión, etc .
En algunos aspectos la evolución ha sido buena para el escenario teatral, retandonos a seguir aprendiendo, a explorar más y más movimientos, músicas, indumentaria y porque no, fusiones…

“When I arrived at the Pharaoh it was like a dream for me to dance on a Nile boat and with an orchestra, this never happened to me in Argentina,” she says. After the show, the manager suggested her to stay and work for them as a belly dancer.

Sin embargo, en los últimos vídeos difundidos a través de las redes sociales vemos el escenario de cabaret o centro nocturno “cada vez peor” con shows realizados en medio oriente, específicamente en Egipto y Líbano, que distan mucho de la concepción que tenemos de lo que es la Danza Oriental.
Y es que  muchas bailarinas  no logramos identificarnos con ninguna de las mujeres que han protagonizado estos vídeos y tampoco encontramos en sus danzas rastros de la cultura de medio oriente que vive a través de la danza.
La pregunta es, ¿ellas se sienten agusto con los shows que realizan? ¿Llaman a sus números, shows de danza oriental? ¿Se consideran bailarinas de danza oriental? 
Muchos docentes y practicantes  de todo el mundo se han pronunciado en contra de lo que estás bailarinas comparten, argumentando que no hacen Danza, que demeritan, denigran y le faltan el respeto a este hermoso arte.
Sin embargo, debemos tener claro que el público para el que se presentan, el ambiente, el entorno, el sitio, la dinámica e incluso la calidad de la bailarina  no es para nada semejante a lo que vive el público que asiste a un teatro a apoyar a su hija, prima, hermanita, sobrina, etc. Que se presentará en el show o al artista extranjero que viene a enseñar danza.
Debemos analizar que éstas bailarinas se presentan en  reuniones, fiestas, afters, antros y  bares… dónde la gente quiere seguir “de rumba” y divertirse, no están pensando en admirar a una gran exponente realizando una espectáculo inolvidable. 
Otros escenarios son más enfocados a los turistas que asisten a estos países y desean ver “más de su cultura” aunque la bailarina que presentan sea extranjera, los espectáculos que se ofrecen son extraordinarios, llenos de folklore, música en vivo, grandes interpretaciones, costosos vestuarios,  glamour, calidad, etc.
Así que dentro de este mismo escenario hay distintos shows, distintas calidades y muestras dancisticas.
No debemos olvidar que la danza oriental tiene esos dos enfoques: el artístico y el de entretenimiento, así que cuándo veamos nuevamente un vídeo de alguna mujer realizando un show para ENTRETENER no pensemos que es la danza que tan amorosamente defendemos, estudiamos, compartimos y respetamos. Tratemos de analizar el entorno en el que se encuentra y valorar si debe llamarse danza oriental o no.
Satanizar lo que se presenta en oriente está por demás… Lo mejor es enfocarnos en el camino en el que nos gustaría desarrollarnos dentro de esta danza.
Muchas de estas bailarinas fuera de esos contextos, son excelentes ejecutantes e incluso buenas maestras con grandes técnicas y conocimientos, pero que están en otro entorno dónde, quizás les solicitan “realizar así su show”.
Habrá que cuestionarse más bien, qué pasa con la sociedad que demanda estos espectáculos que orillan de cierta forma a las bailarinas a comportarse y expresarse de manera tan extravagante, distinta y en algunos casos lamentablemente vulgar. 
En nosotros, todos los occidentales está el verdadero rescate de la danza oriental, a través, del estudio la investigación, la difusión y revalorización.
Para Rakasse:
Stephanie Monzerrat

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