Concursos: Ética en la danza

Ética en la Danza

“Concursos”

Por: Stephanie Monzerrat

 

Esta semana decidí hacer partícipe a la comunidad de danza en México que sigue semana a semana mis artículos, para elegir el tema de esta serie llamada “Ética en la Danza”. Dándoles a elegir  entre dos opción para iniciar: Concursos o Copias. Siendo el primero el ganador, espero que estas líneas puedan ser de ayuda para todos.

 

Dentro del marco de el pasado festival Reinas del Nilo, tuvimos la fortuna de contar con una gran conferencia a cargo de la maestra Majida Malak “Ética para Bailarinas” en la cual abordamos temas de vital importancia para mantener un ambiente  laboral y de competencia lo más  sano posible.  Lo que me dio pauta para pensar en todos los puntos en los que una carrera de danza necesita bases sólidas en la ética y la moral:

 

1.- Bailarina

2.- Docente

3.- Productora de Espectáculos y/o Eventos

4.- Difusora Cultural

5.- Sponsor

 

Vamos a iniciar con la organización y/o participación como jurado dentro de un concurso para poder puntualizar cómo está inmersa la ética del  Docente y la Productora:

 

Un concurso sea de danza u otra disciplina, conlleva un gran trabajo, porque estamos invitando a un grupo de artistas a someter su trabajo a una crítica y Evaluacion, a partir de la  percepción de otra persona, que se espera sea experta en el tema y con un nivel mucho mayor al del expositor o concursante. Lo que le permitirá encontrar puntos fuertes y áreas de oportunidad.

 

Estamos juzgando el trabajo de otras personas bajo parámetros relativamente “medibles” y “cuantificables” por tal motivo, la logística en torno concurso debe ser completamente transparente y legítima para que pueda tomar relevancia y respeto como un proyecto verídico en todos los aspectos.

 

Pero…¿Qué pasa cuando las preferencias están presentes desde la organización hasta los resultados?

 

Siempre hay dos caras de la moneda:

 

1.- Quien ganó y tiene la mejor percepción del evento

2.- Quien perdió y tiene la peor percepción del evento

 

Pero existe una más: la de aquella persona que solo está como espectador y  realmente puede evaluar lo que sucedió, porque no tiene ningún tipo de afinidad o sentimiento con los concursantes o jurados. Y esa opinión es la que debemos garantizar tengan todos en el concurso.

En la mayoría de los concursos se escucha comentarios del tipo  “ya estaba arreglado” “que casualidad que ganó su amiga” “estuvo comprado” y demás frases similares… esto pasa porque el sistema de elección no fue lo suficientemente transparente como para despejar duda alguna.

 

Para poder organizar un concurso transparente es necesario que tengamos un código de ética a prueba  de amigos, familiares, novios, etc. Debemos tener claro que está en juego la integridad de personas que van a exponer su trabajo y no están esperando de ninguna forma ser menospreciados o engañados. Aquí entra la primera fase ser éticos para establecer los rubros a evaluar y me refiero a rubros reales  que midan el trabajo de los artistas, no conceptos que se me ocurrieron así nada más de “chiripa” , si habrá condiciones para permitir la participación, que estas condiciones se apliquen a TODOS POR IGUAL  no hacer excepciones porque rami alumno o amiga, etc. Algunos de estos rubros podrían ser:

 

  • Técnica y ejecución
  • Manejo de escenario
  • Interpretación musical
  • Identificación rítmica
  • Conocimiento teórico
  • Indumentaria
  • Proyección escénica

 

Por mencionar algunos… tener boletas de evaluación con una escala predeterminada facilitará el trabajo del  jurado y la retroalimentación del concursante. Cómo productoras debemos tener esto sumamente controlado y claro mucho antes de pensar en darle difusión al concurso. Así como las categorías en las que se dividirá a los participantes,  no podemos mezclar franjas con manchas… esto evitará confusiones y ventajas incontrolables:  femenil, varonil, infantil, folklore, fantasía, percusión, oriental, fusión, tiempo de participación, etc. Recordemos que todos se debe poder medir bajo los mismos parámetros.

 

La elección de los jurados necesita una dosis mayor de ética, no se puede convocar arbitrariamente a los jueces, porque en ellos estará la responsabilidad de elegir a un ganador con bases y fundamentos en: carrera profesional sobresaliente, conocimientos,  propia experiencia, etc…

 

Dicha elección debe basarse en algo más que “fama” o “amistad” estos personajes tan importantes deberán contar con una experiencia amplia en manejo y conocimiento de todos los aspectos que se evaluarán, no me imagino a un docente de bachata juzgando un concurso de danza oriental… ¿Qué aportaciones podría dar?¿Qué podrá evaluar? Y es que su condición de bailarín no le asegura conocer de ritmos de Oriente o su contexto histórico.

 

Lo mismo sucedería si elegimos a  músicos como jurados, ¿Cómo podrían ejercer una evaluación a la bailarina? ¿Saben de ejecución de técnica? ¿Saben de Interpretación? ¿Saben de vestuarios? ¿Contexto histórico?

Para mí así sea el más maravilloso e increíble músico del mundo, no tiene el conocimiento suficiente para evaluar a una bailarina dentro de un concurso… si podrá dar su punto de vista y consejos conforme su experiencia  se lo permita pero nada más… no me imagino a una bailarina aplicándole un examen a estudiantes del conservatorio, bajo el argumento de que “conoce la música y ha trabajo mucho tiempo con diferentes orquestas”  ¿ustedes si?

 

Tampoco imagino a una bailarina con fallas técnicas graves a otras Bailarinas, o con poca experiencia escénica, con un trabajo coreográfico inexistente porque solo tiene “inspiraciones” en el trabajo de  otros artistas … debemos evaluar la trayectoria sin corazón solo así podremos garantizar un resultado verídico para los concursantes.

 

Con estos pequeños detalles lograremos que esas dos caras de la moneda puedan coincidir en una cosa: un concurso legítimo y transparente, productivo que proporcione grandes experiencias y puntos de apoyo que sirvan para que el artista trabaje y  mejore en las falla que tuvo. Por supuesto basándose siempre en la ética, se generará un ambiente cordial y respetuoso donde todos podrán convivir y recibir con humildad los resultados, sin tener quejas y malos comentarios acerca de las ineficientes recomendaciones de jurado, al finalizar el evento.

 

Dentro de mi vida en la danza Oriental he tenido la fortuna de participar en dos concursos internacionales: Nefertari en Colombia y Ahlan Wa Sahlan en Egipto con excelentes jurados de amplia trayectoria y conocimiento en el tema, que me dejaron experiencias maravillosas y productivas.

 

Pero también tuve la otra parte de la moneda:  un concurso nacional en el que nada de lo preestablecido se cumplió, desde las condiciones para poder participar, los puntos  y tiempos a evaluar, la entrega de resultados, etc.

A pesar de contar con excelentes jurados, por eso les comento que todo debe ser transparente desde el inicio y cumplirse por igual a todos los participantes.

 

He tenido la gran oportunidad de ser jurado y compartir lo que se con esas maravillosas Bailarinas que confiaron en cada una de las líneas que escribí para evaluar su trabajo, siempre desde la ética, haciendo a un lado el gusto propio, porque no se puede evaluar solo por “si me gusta o no”… debe existir un criterio profesional que permita ser un jurado no sólo un espectador externado su punto de vista.

 

¡Espero está pequeña reflexión sea de vital ayuda!

 

 Los consejos que les puedo dar son:

 

1.- Nuevamente: estar  de moda o tener “fama” NO ES GARANTÍA DE CALIDAD.

2.- El no estar inmerso en las redes sociales, NO DEBE GENERAR DESCONFIANZA, existen nuevas generaciones que se están esforzando por abrir espacios y difundir más allá de lo conocidos esta danza.  ¡APOYÉMOS!

3.- Si deseas participar en un concurso ten en cuenta los puntos que mencionamos: trayectoria de los jurados, puntos a evaluar, rectitud y ética de la organizadora, categorías, etc.

4.- Si vas a participar como jurado, reconocer realmente si estás calificado para desempeñar esta función, si tienes suficiente conocimiento para evaluar y brindar una retroalimentación. Yo no me imagino siendo jurado de Danza Tribal… no conozco suficiente el tema, seamos honestos y éticos.

5.- Si vas a organizar un concurso detalla todos estos aspectos y los que consideres necesarios para brindar una buena experiencia a tus inscritos.

Para Rakasse:

Stephanie Monzerrat

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