Danza Oriental en Egipto: La danza hecha palabras.

En exclusiva para Revista Rakasse, la maestra y bailarina Giselle Rodríguez nos comparte su nuevo libro “Danza Oriental en Egipto” y sin duda, promete ser un deleite esta lectura, ya que la autora basa su libro en evidencias palpables y experiencias. Es un gran honor para este medio, que una maestra y bailarina, tan reconocida no sólo por su preparación en la danza, sino como persona con una cualidad auténtica y de interés al conocimiento y las artes, nos comparta un poco de su trayectoria y de su libro, el cual seguramente a ustedes bailarinas y bailarines que nos leen, será de su agrado.  Entonces, aquí les dejamos este texto magnífico que Giselle preparó para tu revista Rakasse.  ¡Comencemos! …5,6,7,8…

Danza Oriental en Egipto

Por Giselle Rodríguez

La cultura árabe te va atrapando, poco a poco, con su música, su idioma, su gastronomía, su arquitectura, sus seductores hombres y, naturalmente, su danza. Se va metiendo en ti hasta que, de pronto, empiezas a dirigir tu vida entera hacia esas latitudes.

En mi caso lo primero que me llamó la atención fue su música. Poco tiempo después empecé a tomar clases de danza oriental, aunque por entonces sólo había un puñado de maestras en la Ciudad de México. Con los atentados del 11 de septiembre de 2001 vino la curiosidad de saber más sobre el Islam, y tanto “me clavé” en saber más del tema que acabé dedicándole diez años de mi vida.

Después estudié el idioma, tanto en México como en Madrid, en donde tuve la fortuna de vivir tres años y tomar más clases de danza, y aunque no llegué a hablar árabe con fluidez, al menos aprendí a leer, escribir y tener una conversación básica. Finalmente vino el interés por interpretar sus bellísimas canciones, así que empecé a tomar clases de canto árabe. Cuando menos me di cuenta, mi vida entera giraba en torno a esta fascinante cultura.

Así que cuando mi blog unmundodeluz.wordpress.com (sobre la danza, la música y la cultura árabe) alcanzó el millón de visitantes, pensé que era el momento de llevar mi investigación sobre los orígenes de la danza oriental al siguiente nivel e intentar reconstruir su historia desde su presunta cuna: Egipto, bajo una nueva perspectiva que se centrara en las imágenes de danza plasmadas en pinturas, relieves, esculturas, cerámica, fotografías, películas y crónicas de viaje.

Como periodista no me satisfacen los “se cree”, “se piensa” y “la teoría más aceptada”, así que quería basar mi libro exclusivamente en evidencias palpables. Al escribir “Danza Oriental en Egipto” me encontré con muchos descubrimientos fascinantes, como que, en el antiguo Egipto, la danza no sólo se interpretaba en el contexto de rituales (de fertilidad y de otro tipo), sino también en banquetes, festivales populares e incluso para acompañar a los muertos en su camino al más allá. Con la ayuda de la cerámica pude poner rostro a las bailarinas que formaban parte de los séquitos de esclavos de los emires y soberanos en la época en la que Egipto era parte del califato fatimí.

Otro hallazgo que me sorprendió fue desde cuándo y por qué empezaron a bailar los hombres la danza del vientre, así como las primeras referencias sobre el uso de elementos como el velo, los crótalos o el sable. También quedé maravillada con las detalladísimas descripciones de la danza que viajeros occidentales presenciaron en el Imperio Otomano, del cual Egipto formó parte de 1517 a 1867, y el Egipto del siglo XIX, cuando, como todas sabemos, existían dos tipos de entretenedoras: las ghawazee y las awalim.

Naturalmente el libro no podía dejar de contar la historia de Badia Masabni y otras empresarias y bailarinas que contribuyeron a la difusión de esta danza milenaria, así como de la “época de oro”, en la que el cine egipcio convirtió a bailarinas, cantantes y músicos en estrellas de cine, y de las estrellas contemporáneas de la danza oriental que han triunfado en Egipto.

Hablo también sobre las exposiciones universales en París y Chicago que permitieron al público occidental ver por primera vez danzas del mundo árabe. Finalmente, el libro incluye una lista con las canciones que toda bailarina debe conocer y un glosario de términos relacionados con la danza, la música y la cultura árabe.

Una danza de poder

Después de diez años de ser profesora, me queda claro que  en primera instancia la danza oriental es una danza de poder, puesto que te ayuda a entrar en contacto con cada parte de tu cuerpo hasta llegar a tu yo interior y, con la práctica, te fortalece, sanándote y embelleciéndote en el proceso tanto espiritual como físicamente, hasta llegar a convertirse en un vehículo de expresión de tus pulsiones vitales más íntimas. Lo he comprobado una y otra vez en mi salón de clases: la alumna que llega no es igual a la mujer que emerge un año después de haber empezado a practicar la danza.

También he llegado a la conclusión de que en realidad no hay una única manera correcta de interpretar la danza oriental, sino que existen tantas como mujeres en el planeta. Naturalmente existe un vocabulario básico para expresarse, pero si tomamos, por ejemplo a Dina y Randa Kamel, dos íconos egipcios de la danza oriental en la actualidad, son pocos los pasos que comparten. Lo mismo pasa si tomamos a Samia Gamal y Tahiya Carioca. ¿Acaso bailaban igual?

¿Qué es entonces lo que hace a una bailarina especial? En mi opinión: que su danza tenga fondo (sentimiento), no solo forma (pasos y poses lindas), que sea capaz de dibujar con su cuerpo no solo la melodía en el caso de la música instrumental, sino también de entender la letra de la canción para poder interpretarla correctamente, así como los pasos propios que aporta a ella.

La danza es, después de todo, un acto íntimo en el que desnudas tu alma frente al espectador y creas una escultura que sólo es visible por un momento.


Giselle Rodríguez es la autora del libro “Danza Oriental en Egipto“, una investigación periodística de 23,000 palabras que reconstruye la historia de la danza oriental desde la época faraónica hasta la actualidad. Ha trabajado como editora, periodista y traductora para las agencias de noticias Bloomberg News y The Associated Press y los diarios mexicanos El Universal y El Economista. En 2015 tomó el curso Egiptología ofrecido por la Universidad Autónoma de Barcelona a través de la Plataforma Coursera. En 2016 dio una conferencia sobre la historia de la danza oriental en el Museo Nacional de Antropología como parte de la Semana Árabe en México organizada por el CIDE en. Ha estudiado danza oriental en Egipto, España y México y es profesora de danzas árabes desde hace 10 años en su escuela: Estudio Giselle Habibi.

Nota:

Para entregarte el libro puedo verte en el periódico El Universal de domingo a jueves entre 10:00 y 1:00 previa cita conmigo. Por las tardes puedo verte en metro san cosme o en mi escuela, que está cerca del Angel de la Independencia.

Contacto: Giselle Rodríguez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *