“El velo es una extensión de nuestro cuerpo”.

Comunidad de Danza Oriental, en este artículo conoceremos más sobre el uso del velo como una extensión, más que como un elemento. ¡Comencemos!

Hoy en como dijo… Aziza: “El velo es una extensión de nuestro cuerpo”.

Aziza Williams, extraordinaria bailarina de origen Canadiense, reconocida por su impecable técnica, delicadeza, fuerza y picardía al momento de interpretar diversas piezas musicales; poseedora de un carisma inigualable y amor por la docencia, es sin duda, una bailarina para estudiar y admirar.

Aún recuerdo cada latido de mi corazón al estar frente a esta gran bailarina, esa mujer que en sus videos hacía danzar al velo y darle un protagonismo inimaginable, esa mujer que lograba atrapar con sus implacables shimmies para luego robar una carcajada al público con sus ocurrencias en el escenario. Todas estábamos muy atentas a sus explicaciones y consejos, pero el más importante que nos dio fue: tener en mente que el velo es una extensión de nuestro cuerpo y no un pedazo de tela que sube y baja a gusto de la bailarina… 

Empecé a analizar diversos videos y todos coincidían en lo mismo “el velo se movía como una camiseta recién lavada esperando ser colgada” . ¡Qué tristeza!,  ¿cómo es posible que se atentara así  contra la belleza y sutileza que debe tener este elemento? ¿por qué no logramos dar la impresión de que el velo danza por sí solo? y aún más, ¿por qué lo tratamos como un pedazo de tela y nada más?

La respuesta es simple: no conocemos su funcionamiento y no me refiero a la técnica o ejecución de movimientos, hablo de su esencia  y corazón sin importar el tipo de tela del que este fabricado.

El velo, es un elemento de aire pero,  ¿qué significa esto? Bien, así como nosotras necesitamos respirar al danzar, el velo  necesita del aire para respirar, para poder elevarse y resplandecer, para girar e interpretar distintas notas. 

Es necesario que lo dejemos tomar todo el suficiente para poder volar! Para despegarse de nosotras y danzar libremente. Sin duda alguna, debemos respetar sus momentos protagónicos en los que la delicadeza y belleza están presentes. Danzar con un velo sin aire, es como danzar con una sabana amarrada al cuerpo, que solo sigue nuestra trayectoria más no tiene una interpretación ni movimiento  propio.

Cuando el velo danza con aire suficiente logra ser una extensión de nuestro cuerpo, de los brazos, de la mente, del corazón y del alma. Solo cuando es libre, es una representación de nuestra danza…

El consejo de esta semana: 

Lleva tu velo a un espacio abierto y observa su comportamiento con diferentes intensidades de aire, observa sus formas y figuras, identifica su peso, fuerza y caída. Finalmente, danza al compás de ese viento permitiéndote conocer realmente a tu velo y entender cómo necesita ser tratado para poder fundirse en un solo elemento contigo y la música en el escenario.

Para Rakasse

Stephanie Monzerrat 

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