Las bailarinas solían danzar sin un orden, sin una estructura musical.

Hoy en como dijo…

Amany M. Farouk Las bailarinas solían danzar en una forma “no organizada” podían repetir el mismo movimiento más de una vez… 

La maestra Amany es uno de los principales pilares del cuerpo docente del festival Ahlan Wa Sahlan, teniendo a su cargo las clases referente a los temas folklóricos y puramente egipcios. Es sin duda, una extraordinaria maestra dispuesta siempre ha compartir información y resolver dudas.

Tras haber tomado su clase y continuar en contacto durante algunos años ya, es sin duda, una de mis fuentes principales de información y aclaración de dudas.

En algunas de nuestras conversaciones recuerdo que la maestra me dijo esas palabras, las bailarinas solían danzar sin un orden, es decir, sin una estructura musical y mucho menos sin una coreografía. La danza era en un 100% la completa  expresión del alma y de la conexión que la bailarina creará con la música en ese justo instante. 

Así que  era irrelevante si se danzaba una pieza musical o una canción ( que tuviera letra) si se danzaba con música en vivo o pregrabado. La interpretación musical venía por sí sola y se manifestaba a través de movimientos completamente libres y cadenciosos que la bailarina iba sintiendo al momento. 

Fue con el surgimiento de los grupos de danza, que esto empezó a modificarse tanto  para grandes escenarios como para shows en restaurantes o películas. Porque era necesario que existiera una dinámica e interacción entre los miembros del grupo. Dando pie a la evolución de la danza mediante la incorporación de movimientos principalmente del ballet para poder utilizar desplazamientos, piruetas, cambios de nivel, etc.

Con el paso del tiempo y la difusión de la danza alrededor de todo el mundo, el estudio de la musicalizacion y estructuración de las piezas a danzar se volvió primordial. Forzando a las bailarinas solistas a estudiar y organizar sus números para poder entender y desarrollar cada estilo, sin importar si era Teatral, folklore, fantasía o tradicional . 

 

 

Quizás con este “exceso” de estudio la danza ha dejado de ser un lenguaje instantáneo  del alma y se ha convertido en una serie de movimientos premeditados y ensayados una y otra vez.

Y no quiere decir que las coreografías estén mal, al contrario nos retan a esforzarnos y reinventarnos como docentes creativos, escénicos y amantes de la danza. Nos permiten poner en práctica toda la parte teórica que nos da el estudio de ritmos, música, etilos, técnicas, etc.

Sin embargo, es importante no olvidar que debemos permitir que exista esa libertad tan maravillosa que da la improvisación y que en los inicios de la danza era lo más importante y lo que imperaba en cada número y show.

Los consejos de esta semana:

1.- Si eres docente trabaja la práctica de improvisación con tus alumnas, en el momento que menos lo esperen. Podrás ir descubriendo su propio estilo y la comunicación que tienen con la música.

2.- Si eres bailarina solista, destina unos segundos dentro de tu coreografía para que tu alma pueda danzar libremente, trata de no coreografear y expresarte justo en ese instante mágico de conexión entre la música – escenario – público – bailarina.

3.- Disfruta cada instante de la danza sin olvidar sus orígenes.

Para Rakasse:

Stephanie Monzerrat 

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