¡Prepara un rico postre oriental!

¡Bienvenidos a una de las secciones favoritas de Rakasse: Medio Oriente, rico en cultura, riquísimo en gastronomía! Esta ocasión te abrimos el apetito con uno de los postres preferidos en Medio Oriente.

La receta que te compartiremos a continuación se llama Faqqas Marroquí, a decir verdad, la receta se convertirá en una de tus favoritas, ya que es muy fácil de realizar y el resultado nos transporta directamente a Marruecos, a esos días de Ramadán en los que las calles huelen a anís, a almendra y a miel.

Lo mejor de estos Faqqas es que duran muchísimo tiempo, así que una vez que los hagas podrás disfrutar de ellos sin preocupación de que se echen a perder al día siguiente.

 

Ingredientes:

– 220 gramos de azúcar glas

– 70 gramos de mantequilla

– 4 huevos pequeños

– Un poco de goma arábiga molida (opcional)

– 2 cucharas grandes de agua de azahar

– Una pizca de sal

– 7 gramos de levadura química (tipo Royal)

– 500 gramos de harina

– 50 gramos de pasas

– 200 gramos de almendras naturales con piel

– 2 cucharas de sésamo

– 1 cuchara y media de anís en grano

 

Preparación:

En un recipiente mezclamos el azúcar glas con la mantequilla y lo trabajamos bien con la mano. Añadimos los cuatro huevos y seguimos trabajando hasta obtener una mezcla homogénea.

Añadimos a nuestra mezcla la goma arábiga molida, el agua de azahar, la sal y la levadura. Después, vamos incorporando la harina necesaria poco a poco, hasta obtener una masa firme y blandita.

Ahora vamos a incorporar el relleno. Trabajamos la masa y le añadimos las almendras enteras, el sésamo, las pasas y el anís. Intentamos que todo quede bien integrado.

Dividimos la masa en cuatro trozos iguales, y hacemos cuatro panecillos. El tamaño dependerá del gusto de cada uno, pero recuerda que el diámetro de tus faqqas final dependerá del grosor que le des a los panecillos. Los metemos en el horno a 180 grados hasta que se doren, 25 minutos más o menos, dependiendo del horno. Esta será la primera cocción.

Cuando estén dorados los sacamos, los cubrimos con un trapo húmedo y los dejamos reposar hasta que se enfríen completamente. Un truco es envolverlos en el paño y dejarlos toda la noche en el refrigerador.

A la mañana siguiente cortamos los panecillos en rodajitas más o menos finas. Esta etapa es la más delicada, así que debes hacerlo con paciencia y cuidado. Luego, ponemos esas rodajas en un plato con papel vegetal y le damos la segunda cocción a nuestras faqqas hasta que estén dorados y desprendan un fantástico aroma. Ahora los dejamos que se enfríen y ya están listos para servir o para guardar en un recipiente hermético.

Esperamos que te haya gustado esta receta y que la disfrutes cada vez que prepares este delicioso postre oriental.

 

 

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